miércoles, 18 de enero de 2012

The Flowers of War (Jin líng shí san chai, 2011)

Se trata de la concreción del proyecto antes anunciado por el popular y prolífico Zhang Yimou, cuya novedad es la colaboración con el también popular actor estadounidense Christian Bale.

Esta película retoma el tema de la masacre de Nanking, abordado recientemente en el cine en al menos cuatro producciones, todas ellas desde la perspectiva ya sea de las víctimas civiles o de la horrorizada mirada de un extranjero atrapado en el conflicto.

En The Flowers of War, Zhang Yimou se vale del hecho histórico para elaborar un drama ficcionado y adornado, como en su oportunidad lo hiciera Spielberg con Schindler's list. No queda claro cuanto de lo que se narra en la cinta es cierto y cuánto es ficción, pero queda claro que no se trata de una película de reinvindicación histórica o cine político ni mucho menos.


El título alude a las víctimas del conflicto, en este caso un grupo de estudiantes secundarias que se encuentran atrapadas en una iglesia de Nanking cuando el ejército imperial de Japón invade la ciudad y da rienda suelta a la tropa para saciar su apetito sexual.

Atrapado en la ciudad está también John Miller (Bale), una especie de traficante que inexplicablemente está vendiendo cosas entre medio de las balas y explosiones. Circunstancialmente llega a una iglesia donde se encuentran las estudiantes desamparadas, al mismo tiempo que lo hace un grupo de prostitutas chinas que buscan refugio.

Las estudiantes castas necesitan protección, repudian a las prostitutas y el norteamericano solo está dispuesto a ayudar a quien le pague más. Ninguno cuenta con que la crueldad de los japoneses va más allá de lo imaginado, por lo cual se ven obligados a unirse y salvarse mutuamente, proceso en el cual las prostitutas demuestran su valor.

La película está muy lejos en calidad de su predecesora City of Life and Death (Lu Chuan, 2009), puesto que en esta cinta, Zhang Yimou opta por el melodrama en tono de propaganda, retratando a los japoneses como monstruos insensibles y al ejército chino cómo soldados de coraje y habilidades sobrehumanos. Destaca eso si la notable puesta en escena, sobre todo de la entrada de los japoneses a Nanking y la batalla con la resistencia china, con escenas en cámara lenta que recuerdan a las coreografías de la muerte de Sam Peckimpah.

No obstante, la película carece de la sutileza de trabajos anteriores del director, tales como Héroe (2002) y La Casa de las Dagas Voladoras (2004), donde el melodrama estaba dosificado y todo lo demás colaboraba en hacerlo lo más efectivo posible. En The Flowers... esto no funciona tan bien, tal vez porque se trata de un hecho relativamente reciente que todavía tiene resonancias y que por lo tanto, no se presta del todo para reducirlo a su mínima expresión y elaborar con él un cuento sobre la lucha entre el bien y el mal, entre la maldad y la inocencia.


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