El cine nipón, de trayectoria casi tan antigua como el cine
mismo, se ha caracterizado por sus discursos y significados que giran en torno
o hacen directa alusión a las relaciones humanas determinadas por el peso de
las tradiciones y de los códigos de lealtad, sumisión y obediencia, conceptos
que adquieren particular relevancia en una sociedad tan jerarquizada como la
japonesa, en especial aquella de los períodos Edo y Meiji.
