Esta semana se anunció en la prensa internacional la realización del nuevo proyecto del internacionalmente reconocido director chino Zhang Yimou (Heroe, La casa de las dagas voladoras), protagonizado por Christian Bale, (Batman Caballero de la Noche).
La película se titula Nanjing heroes y está basada en un hecho que ocurrió en China, en plena ocupación japonesa durante el año 1937, específicamente en la ciudad de Nanking (o Nanjing por su pronunciación en chino) y que hasta el día de hoy es motivo de polémica entre ambas naciones.
No obstante esto, todavía se trata de un episodio de la historia relativamente poco conocido en occidente a pesar de la magnitud de la tragedia en cuanto al número de personas afectadas y la naturaleza de los hechos ocurridos, que lo convierten en uno de los episodios más crueles y brutales del siglo XX.
Era el año 1937 y Japón, ante la posibilidad de ver mermado su poder económico, se encontraba en pleno proceso de expansión, lo que implicaba inevitablemente invadir China. Ya habían tomado Shanghai y el siguiente paso era la capital china de aquel entonces, Nanking. Las tropas niponas habían sufrido gran cantidad de bajas a manos del ejercito nacionalista chino y esperaban encontrar una fuerte resistencia en Nanking, pero cuando llegaron se encontraron con que la mayor parte del ejercito nacionalista había huido, dejando la defensa de la ciudad a manos de una débil resistencia, la que una vez aniquilada, dejó a la población civil de la ciudad a merced de las tropas niponas.
En este punto las versiones históricas difieren en cuanto a la naturaleza y la cuantía de las brutalidades cometidas, variando el número de civiles asesinados por los japoneses entre cifras cercanas a las 100 mil y 300 mil dependiendo de la fuente. En Japón todavía existen voces que niegan lo sucedido y que acusan a quienes reviven el debate sobre la materia de revisionismo con fines políticos.
Este hecho funesto de la invasión de Japón a China, ha pasado a la historia como “la masacre de Nanking” o “la violación de Nanking”, debido a la cantidad de civiles asesinados y mujeres violadas por las tropas japonesas y a las crueldades que se cometieron con la finalidad de que los soldados nipones se hicieran insensibles al horror y por lo tanto, se convirtieran en mejores soldados al servicio del emperador.
Ya sea por la popularidad que ha logrado China recientemente a raíz de su expectacular apertura al mundo y al boom económico, o por que los productores vieron en la historia una veta rentable, el hecho es que el cine se ha hecho eco recientemente de esta historia, existiendo al menos tres películas recientes dignas de mención.
La primera es la película Nanking, dirigida por Bill Guttentag y Dan Sturman en el 2007, documental made in USA que narra los hechos con actores que interpretan a los protagonistas en una especie de entrevista ficticia y muchas imagenes de archivo.
La segunda es la película alemana John Rabe (2009) de Florian Gallenberger. Narra la defensa de la población civil China que hizo John Rabe, un empresario Nazi que se encontraba en esos momentos en Nanking, y la batalla personal que libró para tratar de evitar la masacre a manos de las tropas japonesas creando una zona de seguridad. Finalmente Rabe debe abandonar a sus protegidos cuando es obligado por el tercer Reich a volver a Alemania, para no importunar a sus aliados japoneses.
Por último, la película Nanking Nanking (City of life and death) de 2009, dirigida por Lu Chuan, ganadora del premio del público en Toronto 2009 y de la Concha de Oro de San Sebastián de ese mismo año. Trata sobre el mismo episodio, contado desde el punto de vista chino. En un desgarrador blanco y negro, desprovista de todo adorno o efecto que nos distraiga del drama que se narra, es una película cruda, que muestra los extremos a los que pueden llegar las personas en situación de guerra.
Esta es una película que trata sobre el dolor y la crueldad, basando su objetividad en el hecho de mostrar lo ocurrido desde múltiples perspectivas, siendo todas ellas las de personas simples y corrientes que por circunstancias ajenas a su voluntad se vieron involucrados en esa situación. Por esto, el drama no se siente ajeno para un espectador occidental, a pesar de lo remoto de los hechos.
Asi, como espectadores se nos sitúa por ejemplo, en la perspectiva del niño que ingenuamente forma parte de la resistencia en la ciudad y que milagrosamente sobrevive a la masacre, o la del joven oficial japonés que se ve involucrado en el horror y que es mostrado como una víctima más, haciendo de la película un ejercicio de antibelicismo y no de reinvidicación, o la del funcionario chino colaboracionista y servil con los invasores, cuya única motivación para soportar las constantes humillaciones a las que es sometido es la de salvar a su familia, y finalmente el punto de vista de las víctimas más directas, especialmente las mujeres chinas, sistemáticamente violadas y asesinadas, pero también el de las japonesas, prostitutas que fueron llevadas al frente a la fuerza para satisfacer el apetito sexual de las tropas y que fueron tratadas con la misma crueldad que la población china.
Figuras mas relevantes para la historia oficial, como la del empresario alemán John Rabe, en la cual se podría haber centrado el relato dado lo atractivo del personaje, es apenas mostrado, debido a que la fuerza y emotividad de la película radica en lo ya comentado, el drama vivido por los olvidados por la historia oficial.
Si bien los hechos específicos que ocurrieron en Nanking en 1937 pueden no ser muy conocidos en occidente, la situación general suena tristemente familiar, dado que se ha repetido en otros lugares del mundo y en otras épocas con demasiada frecuencia.
Como espectador uno se remite fácilmente a la reciente guerra de los Balcanes y las atrocidades cometidas por los serbio bosnios contra la población civil musulmana a principios de los 90, o a los millones de armenios asesinados salvajemente por los turcos entre 1915 y 1917, este último episodio rescatado del olvido por Atom Egoyan en su película Ararat (2002).


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