domingo, 30 de enero de 2011

WHEN A WOMAN ASCENDS THE STAIRS (1960)


Una buena manera de adentrarse en el mundo del director japonés Mikio Naruse, catalogado por Cahier du Cinema como uno de los “cuatro grandes” junto con Akira Kurosawa, Yasujiro Ozu y Kenji Mizoguchi, es a través de esta película, que contiene algunos de los elementos que caracterizan lo más relevante de su filmografía.

When a woman ascends the stairs, una de sus películas más celebradas, fue realizada en el ocaso de la larga carrera de un director (murió de cáncer en 1969) que fue tardía y póstumamente reconocido (o mejor dicho, descubierto) en occidente, debido a la escasa distribución de su trabajo fuera de Japón, al considerarse que tocaba temas demasiado “japoneses”.

Pero el destino quiso que su obra llegara a occidente y fuera entendida por el público ya que por cierto trata de temas universales en un envoltorio japonés. When a woman ascend the stairs es un retrato del Tokio de los años 60, en un Japón transformándose vertiginosamente en potencia económica, con una clase media aburguesada constituida por hombres, profesionales que compiten por ganar más dinero en un mercado lleno de oportunidades para hacerlo y que acuden cada día después del trabajo a las casas de relajo ubicadas en un sector de Tokio, a beber sake y divertirse con alguna de las geishas modernas del lugar.

La película es protagonizada por Hideko Takamine, quien interpreta a Keiko, la administradora de uno de estos locales. Debido a su carácter más reservado y su estilo más formal (viste kimono mientras el resto de las mujeres visten ropas modernas), Keiko se ha ganado el respeto de su clientela y del administrador del lugar, interpretado por el actor Tatsuya Nakaday, más conocido en occidente por sus roles posteriores en películas de samurai como Kagemusha y Hara Kiri.

Keiko lucha cada día por mantener su integridad ejerciendo una profesión que detesta y que la obliga a mantener permanentemente una sonrisa en su rostro para evitar que sus clientes se vayan a la competencia. Esta carga se hace más pesada cuando comienza a vivir una crisis al darse cuenta que se está acercando a la treintena y debe tomar la decisión de independizarse y tener un local propio o bien casarse. El problema es que ningún hombre respetable se casaría con una mujer de su condición y no tiene dinero para independizarse. La historia se desarrolla en torno a este conflicto y a partir de la decisión de Keiko de generar un cambio en su vida, lo que la lleva a vivir una serie de frustraciones. El relato se va elaborando entonces como una reflexión sobre el rol que cada a cada uno le toca vivir en el mundo y la aceptación.

Cada día al llegar al trabajo Keiko debe subir las escaleras del bar, siendo esta una acción que se le hace más y más pesada dado que le recuerda el apremiante paso del tiempo. Naruse inteligentemente nos muestra a Keiko subiendo las escaleras del bar a intervalos regulares de tiempo a lo largo de la película, para marcar una suerte de ritmo cadencioso que recalca la sensación de rutina sin sentido en la vida de Keiko.

La película es un retrato de una sociedad que, en cuanto al rol que le asigna a las mujeres, no es muy diferente al Japón feudal. Las geishas modernas deben soportar las humillaciones a las que las someten sus clientes y deben asumir su rol de personas-objeto al servicio de la satisfacción de los hombres. Incluso ante la muerte no pierden esta calidad de objeto.

When a woman ascends the stairs tal vez no sea la película más característica de Naruse puesto que contiene elementos modernos para su época, a diferencia de sus otros trabajos. La música incidental de Jazz, las luces de neón, los decorados contemporáneos en los bares y en el departamento de Keiko, son algunos de estos elementos. Tal vez por esa razón, la película resulta muy fácil de seguir para un espectador occidental, siendo particularmente gratas las secuencias en los exteriores del barrio de las casas de sake en Tokyo, donde transcurre la acción, mostrándonos una ciudad que probablemente hace mucho ya no existe, pero que en aquella época tenía una personalidad muy particular y atractiva.

La película es realmente una delicia para todos los amantes del Gendaigeki y totalmente indispensable para quienes disfruten de ese inexplicable encanto del cine japonés. La edición en DVD de Criterion Collection ofrece una versión restaurada en alta definición digital, con comentarios de Donald Richie y una entrevista con el actor Tatsuya Nakaday, además de un interesante cuaderno con entrevistas a Hideko Takamine y textos sobre la película escritos por críticos y académicos.





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