
Director:
Jee-woon Kim
Guión: Hoon-jung Park
Reparto: Lee
Byung-hun, Choi Min-sik, Jeon Kuk-hwan, Oh San-ha, Kim Yun-seo, Choi Moo-sung,
Kim In-seo
El cine coreano de la última década ha logrado posicionarse
en el mundo como un cine violento y visualmente sofisticado. En esta película, Jee-woon
Kim hace gala de ello, valiéndose de la colaboración del notable experto en
maquillaje Kwak Tae-young con quien ya había trabajado anteriormente en la irregular
película de terror Historia de dos Hermanas (A Tale of Two Systers, 2003).
Encontré al diablo es una historia de venganza, tema también recurrente en el cine coreano. En este caso la venganza es la del policía Soo-hyun (Byung-hun Lee) que al margen de la ley persigue a Kyung-chul (Choi Min-sik, protagonista de la conocida Old Boy) un sicópata asesino que se dedica a secuestrar y asesinar mujeres. La película se inicia con el asesinato de Ju-yeon, novia de Soo-hyun, hecho que lo motiva a poner en marcha una venganza que implica seguir muy de cerca al asesino sin que este se de cuenta.
El asesinato de Ju-yeon es narrado con maestría por el
director, valiéndose del montaje como herramienta para transmitir la desesperación y el miedo de la víctima a los espectadores. Este primer hecho de sangre ocurre en una plácida noche de invierno, con una suave nieve que cae en una zona rural. Todo es contraste, el tono de la escena, la sangre en la nieve y la agradable música incidental. Esta introducción es suficiente para capturar de lleno el interés de la audiencia.
A diferencia de otras películas del género, en Encontré al
Diablo no se esconde la identidad del psicópata, sino al contrario, sabemos
quien es casi al mismo tiempo de conocer al policía que lo perseguirá. La
eficacia del thriller descansa, por lo tanto, en la planificación y ejecución del plan de
venganza que lleva a cabo Soo-hyun y en el lento proceso mediante el cual este
policía se va transformando en un diablo tan despiadado como el asesino al cual
persigue.
El director apela también al morbo del espectador para
mantener el interés, ya que las víctimas no se salvan. Sufren muertes atroces
de las que no se escatiman imágenes, por lo tanto no se trata de una película
para personas sensibles. De hecho esta es la primera película en ser calificada
no apta para menores de 18 años en Corea.
La cinta en general está hecha con oficio, a pesar de ser esta la primera incursión del director en el género. No obstante siendo la
primera parte muy eficaz a la hora de construir un personaje verdaderamente
maligno y despreciable, en la última parte afloja y cansa un poco, debido a un par
de giros en la trama que están demás.
En todo caso sería injusto catalogarla como un thriller gore, porque está lejos de ser tan solo un festín de tripas para adolescentes.
Jee-woon Kim es un director poco conocido en Chile, no
obstante tiene ya varias importantes realizaciones en su curriculum, y un par
de remakes, el de la mencionada A Tale of Two Systers con su versión gringa The Uninvited y The Quiet
Family con la japonesa Hapiness of the Katakuri del cineasta de culto Takashi Miike.
Otras películas de este director, que demás está decir solo
ven la luz en Chile por la obra y gracia de Internet y los videoclub de
alcantarilla, son:
1998 The Quiet Family
2000 The Foul King
2002 Three (Segmento: Memories)
2003 A Tale of Two Sisters
2005 A Bittersweet Life
2008 El bueno, el
malo, el loco

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